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Descubrir la cultura europea · 17 de octubre de 2026

¿Un chicle a cambio de tus datos?

En el festival De Betovering de La Haya, los visitantes intercambian datos personales por chicles. Con GUMLAB, Atelier ARI convierte el precio invisible de compartir información en una experiencia artística.

Ilustración a lápiz y lápices de colores: una niña sostiene una bola de chicle rosa mientras un niño observa pensativo su móvil. Al fondo aparecen el espacio GUMLAB y los paneles de colores de Sticky Data.
Un chicle a cambio de datos personales: interpretación artística a lápiz y lápices de colores de GUMLAB en De Betovering, La Haya. No reproduce documentalmente la instalación real. Fuente de la imagen: Ilustración: ISKRA SMOKA (con apoyo de IA)

La Haya, 17 de octubre de 2026. Una bola de chicle brillante, unos datos personales y una obra de arte poco corriente: quienes se acerquen este sábado al Theater aan het Spui podrán aceptar un trato que, a primera vista, parece irresistible. En GUMLAB, la instalación del dúo artístico Atelier ARI, se ofrece chicle a cambio de información personal. Gratis. O eso parece.

La propuesta forma parte de De Betovering, el festival internacional de arte para niños que, del 17 al 25 de octubre, llevará teatro, música, danza y artes visuales a unos 65 espacios de La Haya. El programa reúne más de 400 actividades. Los niños podrán asistir a espectáculos, experimentar con el arte y descubrir la ciudad desde otros puntos de vista.

Pero en el centro del festival los espera un experimento en el que los propios visitantes pasan a formar parte de la obra.

Un laboratorio lleno de chicles

Joyce de Grauw y Paul van den Berg son los creadores de GUMLAB. Su estudio, Atelier ARI, tiene sede en Róterdam. Desde 2014 realizan instalaciones interactivas, esculturas y proyectos arquitectónicos singulares. Les interesa especialmente lo que sucede cuando el público deja de limitarse a mirar y participa en la creación.

Todo comienza ante un mostrador de aspecto alegre. Los participantes facilitan algunos datos sobre sí mismos y reciben a cambio una bola de chicle.

Después pasan a una sala que recuerda a un laboratorio médico. Allí mastican el chicle hasta que pierde todo su sabor.

Entonces llega la sorpresa: deben devolver la masa ya masticada. Contiene saliva y, por tanto, rastros de su ADN. Junto con la información proporcionada al principio, se convierte en material para una obra que sigue creciendo.

Los artistas han llamado Sticky Data a esta creación colectiva. Estará formada por tres grandes paneles. Uno ya está terminado y los visitantes de La Haya podrán contribuir a completar los otros dos.

¿Qué es realmente gratis?

GUMLAB se presentó por primera vez en 2025, durante un evento en Oosterbeek. Ya entonces los artistas observaron reacciones muy diferentes ante su propuesta.

Algunos aceptaban el chicle sin pensárselo. Otros desconfiaban. ¿Por qué querían los artistas sus datos? ¿Y qué sucedería con los rastros que quedaban en el chicle usado?

Esas reacciones forman parte de la obra.

Joyce de Grauw y Paul van den Berg se interesan por los pequeños intercambios que hacemos a diario en internet. Un juego gratuito exige registrarse. Una aplicación pide acceso a nuestros contactos o a nuestra ubicación. Una red social ofrece entretenimiento mientras recoge información sobre quienes la utilizan.

Ante cada oferta decidimos qué compartimos. La recompensa inmediata suele parecer más atractiva que unas posibles consecuencias a largo plazo.

En GUMLAB, los artistas vuelven tangible ese intercambio que normalmente permanece oculto. Primero tenemos un chicle en la mano. Después vemos cómo se convierte en parte de una obra de arte.

El proyecto no sostiene que un chicle usado se someta automáticamente a un análisis genético. Utiliza los rastros biológicos que contiene como símbolo de la información que vamos dejando.

Una ciudad para mirar de otra manera

GUMLAB encaja con el lema de este año, Doorkijken, una invitación a observar con más atención y a mirar más allá de lo evidente.

En el Theater aan het Spui, los niños también podrán crear pequeños títeres de dedo con la artista Lotte Verweij y explorar mundos en miniatura construidos por ellos mismos. En la breve pieza teatral FLY, objetos cotidianos se transforman en elementos de un imaginativo viaje espacial.

Fuera del centro del festival habrá espectáculos y talleres en bibliotecas, museos, teatros y centros de barrio. La intención no es solo mostrar arte, sino animar a los niños a hacerse preguntas, experimentar y crear.

En GUMLAB, además, colaborarán en una obra que no podría existir sin la participación del público.

Quizá salgan de allí con una idea curiosa: el sabor de un chicle desaparece en pocos minutos. La información que entregamos voluntariamente puede permanecer mucho más tiempo.