Justo al margen
El primer libro de prosa de Marcsi Tóth recorrió un largo camino hasta ganar el Premio Margó. En Budapest, su historia muestra cómo un texto puede encontrar a sus lectores y por qué un premio literario puede ser mucho más que un trofeo.
Tienes dieciséis años y escribes poemas. Quizá solo estén en tu móvil o en un cuaderno arrugado. ¿Qué haces con ellos?
Podrías enseñárselos a tus amigos, subir a un escenario de poetry slam o enviarlos a una revista. También podrías empezar a soñar con un libro propio. Pero ¿quién decide cuándo alguien que escribe se convierte en escritor o escritora?
En Budapest hay una historia que encaja muy bien con esa pregunta. Empieza, literalmente, en el margen. En húngaro, margó significa margen o borde de una página. Cuando nació el Festival Literario Margó en 2011, el nombre tenía varios sentidos: al principio se celebraba en paralelo al Festival Internacional del Libro de Budapest, como si estuviera en sus márgenes. Y el margen de una página tampoco está vacío: allí aparecen notas, pensamientos y, a veces, frases que se nos ocurren mientras leemos.
Lo que comenzó en el margen se convirtió en un festival literario con identidad propia. En 2015 nació además el Premio Margó, que distingue cada año el mejor primer libro de prosa. Haber publicado antes poesía o teatro no excluye a un autor; lo decisivo es que se trate de su primer volumen de prosa. Benedek Totth fue el primer ganador en 2015. Diez años después ganó Marcsi Tóth con Erdő van idebenn.
Su camino, sin embargo, no empezó en 2025. Tóth publica relatos en revistas literarias húngaras desde 2011 y entre 2012 y 2016 sus textos aparecieron regularmente en la antología Körkép. En 2023, un primer manuscrito de Erdő van idebenn quedó segundo en el Premio Petri György. Su primer volumen de prosa apareció finalmente en Magvető en mayo de 2025 y cinco meses después recibió el Premio Margó. Catorce años separan, por tanto, aquellos primeros relatos publicados del libro. Eso no significa que abriera el mismo archivo cada mañana durante catorce años. Significa algo más interesante: entre los primeros textos y el primer libro puede haber un camino muy largo.
En Erdő van idebenn, una madre regresa con su hija adolescente a un pueblo rodeado de bosque en el nordeste de Hungría para trabajar en la pensión de una amiga y empezar de nuevo. El libro habla de familias, de mujeres y de la vida lejos de las grandes ciudades. Por eso encaja sorprendentemente bien con un premio llamado Margó: también aquí la mirada se dirige hacia algo que fácilmente consideramos periférico.
El lunes por la noche Marcsi Tóth presentará su libro en Müpa Budapest. El nombre procede de Művészetek Palotája, el Palacio de las Artes, un gran centro cultural a orillas del Danubio con salas de conciertos, teatro y otros espacios escénicos. Su encuentro forma parte del Liszt Fest, el festival cultural internacional creado en 2021 con motivo del 210.º aniversario del nacimiento de Franz Liszt. Del 8 al 22 de octubre de 2026 reúne música clásica y contemporánea con jazz, pop, danza, literatura y artes visuales. Es decir: no son dos semanas seguidas de música para piano de Liszt.
¿Y cómo acaba una escritora con su primer libro de prosa en el escenario de este festival? La respuesta está en el propio Premio Margó. Actualmente incluye un millón de forintos —unos 2.700 euros—, apoyo mediático para el libro ganador, una traducción de muestra y oportunidades de publicación. Además, la persona premiada obtiene una velada propia en el Liszt Fest del año siguiente. Por eso el lunes Marcsi Tóth y la actriz Csilla Radnay leerán prosa, András Szekeres cantará y tocará la guitarra y László Valuska moderará la conversación. Tóth ya no está precisamente en el margen.
La idea de prestar especial atención a un primer libro tampoco es exclusivamente húngara. Francia cuenta con el Prix du premier roman, dedicado a primeras novelas, y el Premio de Literatura de la Unión Europea ayuda a autores emergentes a cruzar fronteras nacionales y lingüísticas mediante, entre otras cosas, traducciones y presentaciones en ferias internacionales del libro. Esa es una diferencia importante frente a un trofeo colocado en una estantería: un premio literario puede intentar abrir una puerta. Una traducción puede llevar un libro húngaro a otro país; un festival puede presentar a una autora ante personas que nunca habían oído su nombre.
Y así volvemos a nuestro joven de dieciséis años con poemas en el móvil. ¿Tienen que convertirse en un libro? Claro que no. Un poetry slam puede ser la forma perfecta, igual que un periódico escolar, una revista literaria, un concurso de escritura o un pequeño escenario. Escribir también puede seguir siendo algo que haces para ti. Pero si quieres que otros lean tus textos, en algún momento tendrás que moverlos un poco del margen hacia el centro.
Marcsi Tóth tardó bastante en hacerlo. El lunes estará en la Sala de Cristal de Müpa, en medio de un festival cultural internacional. Una actriz leerá sus textos con ella, un músico cogerá la guitarra y el público habrá acudido para hablar de su primer libro. Y quizá, mientras tanto, alguien escriba una frase propia en el margen de un libro. Tal vez la próxima historia empiece exactamente allí.