¿Se puede escuchar un agujero negro?
Rick Wakeman, antiguo teclista de Yes, estrena en Tenerife una obra inspirada en los agujeros negros. La inconfundible voz de Stephen Hawking también formará parte del concierto.
Tenerife, 18 de octubre de 2026. Un piano, una pequeña orquesta y la inconfundible voz sintetizada de un célebre físico: este domingo por la noche, la Pirámide de Arona, en el sur de Tenerife, acogerá un viaje musical poco común. El teclista y compositor británico Rick Wakeman presenta en el festival internacional de ciencia y música STARMUS el estreno mundial de Echoes from Black Holes. La obra está inspirada en los agujeros negros y los misterios del universo y, según el programa, solo se interpretará una vez en directo.
Wakeman estará acompañado por un conjunto de cámara con instrumentos de cuerda, flauta y oboe. También se han preparado proyecciones visuales especialmente para la ocasión. La música durará aproximadamente una hora, sin interrupciones. Entre los sonidos de los instrumentos aparecerá otra voz: la del físico Stephen Hawking, fallecido en 2018.
Wakeman compuso la pieza expresamente para STARMUS. En agosto contó en su página web cómo avanzaba el trabajo en el estudio y su colaboración con Stuart Morley, encargado de la dirección musical y la orquestación. La partitura combina pasajes instrumentales con grabaciones de la voz de Hawking. El músico no ha revelado qué reflexiones concretas del científico se escucharán.
Un músico aficionado a los viajes extraordinarios
Rick Wakeman nació en Londres en 1949 y es uno de los teclistas más conocidos del rock progresivo. Su trayectoria está estrechamente ligada al grupo británico Yes, cuyos integrantes empezaron a explorar, a principios de los años setenta, nuevas posibilidades más allá de las estructuras habituales del rock.
Wakeman se incorporó a Yes en 1971. Con el órgano Hammond, el Mellotron y numerosos teclados contribuyó a crear el sonido inconfundible de la banda. En discos como Fragile (1971) y Close to the Edge (1972), los músicos combinaron pasajes instrumentales de gran virtuosismo, ritmos complejos y composiciones construidas a partir de distintas secciones. Era música que iba mucho más allá de la duración y la forma de una canción convencional.
Piezas como Roundabout, Heart of the Sunrise o Close to the Edge, de más de dieciocho minutos, demostraron hasta dónde podía llegar una idea musical si un grupo no se dejaba encerrar en los moldes conocidos. Los teclados de Wakeman desempeñaban un papel esencial. La música podía ser poderosa y dramática y, poco después, volverse delicada, casi ingrávida. Aquellos álbumes marcaron un capítulo fundamental en la historia del rock progresivo.
Su carrera en solitario revela el mismo gusto por los proyectos ambiciosos. En 1973 publicó The Six Wives of Henry VIII, un álbum instrumental inspirado en las seis esposas del rey Enrique VIII de Inglaterra. Un año después apareció Journey to the Centre of the Earth, su adaptación musical de la novela Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne.
En esa obra unió instrumentos de rock, una gran orquesta sinfónica, coro y narración hablada. La grabación se realizó en 1974 en el Royal Festival Hall de Londres. En 1975 se adentró en las leyendas del rey Arturo. Más adelante siguió explorando asuntos literarios, históricos y fantásticos.
Wakeman nunca se ha conformado con un único género. El rock, la música orquestal, los instrumentos electrónicos y el arte de contar historias se encuentran una y otra vez en sus obras. Ahora emprende un viaje que no se dirige al interior de la Tierra, sino a las profundidades del universo.
Una voz procedente de la ciencia
La relación de Rick Wakeman y Stephen Hawking con STARMUS empezó mucho antes de esta composición. Ambos participaron en el festival celebrado en Tenerife en 2014. Wakeman actuó con su grupo y con Brian May, guitarrista de Queen, mientras Hawking habló sobre el origen del universo y los agujeros negros. Los dos volvieron a figurar en el festival en 2016. Mucho antes de este estreno, la música y la astrofísica ya coincidían allí.
Hawking no fue solamente uno de los físicos teóricos más conocidos de su época. También supo transmitir al gran público ideas científicas difíciles. Sus investigaciones abordaron, entre otros asuntos, los agujeros negros y el desafío de conciliar la gravedad con la física cuántica.
Una de sus aportaciones más importantes fue demostrar teóricamente que los agujeros negros no tienen por qué ser completamente negros: según la física cuántica, pueden emitir una radiación extremadamente débil, conocida hoy como radiación de Hawking.
Debido a una enfermedad grave, Hawking pasó muchos años sin poder hablar con su propia voz. Su voz generada por ordenador llegó a ser famosa en todo el mundo. Formaba parte de su identidad pública y le permitía impartir conferencias, presentar libros y comunicarse con otras personas.
Hawking ocupó un lugar especial en STARMUS. En 2016 se entregó por primera vez en Tenerife una medalla que lleva su nombre y reconoce la divulgación científica. Diez años después, el festival ha regresado a las islas. Cuando su voz se integre en la nueva música de Wakeman, volverán a encontrarse dos formas de expresión: el pensamiento científico y la imaginación musical.
Convertir lo invisible en música
Pero ¿cómo suena realmente un agujero negro?
Para empezar, no suena como los ruidos que escuchamos habitualmente. El sonido necesita un medio material por el que puedan viajar sus ondas. En el espacio, que está casi vacío, no podemos simplemente acercar el oído a un agujero negro.
Tampoco podemos ver directamente el propio agujero negro. Su gravedad es tan intensa que ninguna luz puede escapar desde el interior de su horizonte de sucesos. Por eso los científicos estudian, entre otras cosas, cómo se comporta la materia a su alrededor y qué efectos produce su gravedad sobre otros cuerpos celestes.
La música que se escuchará este domingo en Tenerife no es, por tanto, una grabación tomada en el interior de uno de ellos. Es la interpretación artística de Wakeman: su manera de imaginar cómo expresar musicalmente estos objetos misteriosos.
Los sonidos elegidos seguirán siendo una sorpresa hasta el estreno. Tal vez haya amplias texturas sonoras, notas aisladas de piano o momentos de gran intensidad orquestal. Sus obras anteriores muestran, en cualquier caso, la variedad de recursos que tiene a su disposición. Lo que sí se sabe es que la nueva composición formará un recorrido continuo, sin dividirse en números separados por pausas.
Bajo el cielo de Canarias
Es difícil imaginar un escenario más apropiado. Las islas Canarias se cuentan entre los lugares más importantes de Europa para la observación astronómica. En Tenerife y La Palma, la altitud, las condiciones atmosféricas favorables y las medidas contra la contaminación lumínica ayudan a los investigadores a estudiar el cielo nocturno.
El festival STARMUS fue cofundado en 2011 por el astrofísico Garik Israelian y Brian May, guitarrista de Queen y también doctor en Astrofísica. Desde entonces reúne a científicos y artistas para acercar la investigación al público más allá de las conferencias y los debates especializados.
La octava edición lleva por lema The Search for Truth, «La búsqueda de la verdad». Del 17 al 22 de octubre, Tenerife y La Palma reciben a científicos, astronautas y músicos. Mientras las charlas buscan explicaciones basadas en la ciencia, los conciertos pueden abrir otras puertas mediante emociones, imágenes y sonidos.
A lo largo de su carrera, Rick Wakeman ha puesto música a reinas, reyes, mundos fantásticos y un viaje al centro de la Tierra. Ahora se inspira en un fenómeno del que ni siquiera la luz puede escapar. Este domingo su imaginación musical tomará forma en una moderna sala de conciertos de Tenerife. Entre el piano, la orquesta y las ideas de Stephen Hawking quizá surja algo que ni una conferencia científica ni un concierto por separado podrían transmitir del mismo modo: un encuentro con el universo sin necesidad de abandonar la Tierra.