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Descubrir la cultura europea · 15 de octubre de 2026

Muchos rostros, muchas historias

El Duna Art Ensemble estrena «Romany Face – Romengi faca» en Budapest. Danza, música y poesía muestran la diversidad de las tradiciones de las comunidades romaníes de la cuenca de los Cárpatos.

Dibujo a lápiz y lápices de colores: bailarinas y bailarines con faldas estampadas y chalecos oscuros; a la derecha, músicos con violín, contrabajo y címbalo húngaro.
Danza y música de la cuenca de los Cárpatos: ilustración imaginada a lápiz inspirada en «Romany Face», no una reproducción documental del estreno. Fuente de la imagen: Ilustración: ISKRA SMOKA (asistida por IA)

Budapest, 15 de octubre de 2026 – ¿Se puede contar la historia de toda una cultura en una sola noche de danza? Este jueves, el Duna Art Ensemble se propone explorar esa pregunta en el Teatro del Festival del Müpa de Budapest. Su nueva producción, «Romany Face – Romengi faca», recorre la diversidad de tradiciones musicales y coreográficas de las comunidades romaníes de la cuenca de los Cárpatos. El estreno comienza a las siete de la tarde y ya ha agotado las entradas.

Los bailarines de la compañía compartirán escenario con los músicos de la banda Göncöl. La poesía y las artes visuales también forman parte de la propuesta. El espectáculo se presenta dentro del Liszt Fest, un festival que cada año reúne distintas expresiones musicales y escénicas.

El título puede traducirse como «Rostros de los romaníes». Pero ¿cuántos rostros tiene una cultura? ¿Cómo reconocer sus diferencias cuando apenas la conocemos?

Un escenario, muchas tradiciones

El director y coreógrafo Zsolt Juhász lleva décadas dedicado a la danza tradicional y a sus nuevas posibilidades sobre el escenario. Nació en Szeged en 1967 y primero estudió escultura, aunque ya bailaba desde niño. Entró en el Duna Art Ensemble en 1992 y es su director artístico desde 2007.

Fundada en 1957, la compañía es uno de los conjuntos profesionales de danza folclórica con mayor trayectoria de Hungría. Su repertorio abarca desde la conservación de bailes tradicionales hasta creaciones escénicas contemporáneas. La acompaña la banda Göncöl, dedicada especialmente a la música popular transmitida de generación en generación.

Para esta producción, Juhász colabora con los coreógrafos Tamás Farkas y Kristóf Fundák. La música corre a cargo de István Szilvási, András Soós, Zoltán Dulai y Lőrinc Bubnó. Escenografía, vestuario, iluminación y videoarte amplían las formas de expresión del espectáculo.

Pero elegir qué tradiciones incluir no resulta nada sencillo.

Los bailes de los lovara no son iguales que los de los beás o los sinti. También existen diferencias culturales entre las comunidades romaníes de Hungría y Transilvania. En el Alto Tisza, Somogy, las estribaciones de los montes Mátra o las aldeas transilvanas han surgido formas distintas de bailar y hacer música.

Reunir todo eso bajo una sola etiqueta significa perder muchos matices. Por eso la compañía quiere mostrar precisamente la diversidad: movimientos, ritmos y herencias musicales diferentes que han evolucionado durante generaciones.

Mucho más que un papel

Entre los intérpretes se encuentra la actriz húngara Franciska Farkas, conocida por su papel protagonista en la película «Viktória – A zürichi expressz» y por sus apariciones en la serie de televisión «Aranyélet».

Su llegada a la interpretación no siguió un camino recto. Trabajó, entre otros ámbitos, en el sector social y se interesó por la pedagogía teatral antes de alcanzar mayor reconocimiento en el cine. Más adelante también escribió e interpretó sus propias obras escénicas.

En distintas entrevistas, Farkas ha hablado de lo difícil que resulta que te reduzcan a tu origen o a un único papel social. Quiere que la valoren por su trabajo como actriz, no solamente por sus raíces romaníes.

Es una reflexión sugerente para una velada dedicada a la diversidad de identidades culturales. Al fin y al cabo, un rostro no lo dice todo sobre una persona. Compartir una cultura tampoco significa vivir las mismas experiencias ni tener idénticas costumbres o ideas.

Cómo trasladará Farkas estas inquietudes a la nueva puesta en escena se descubrirá en el estreno.

Cuando la tradición sube al escenario

Los bailes y las canciones no nacen de la nada. Forman parte de fiestas, familias, pueblos y comunidades. Las personas los aprenden unas de otras, los transforman y los transmiten. Algunos elementos perduran durante generaciones; otros siguen evolucionando.

Cuando esas tradiciones llegan a un gran escenario teatral, también cambia su contexto. Un baile que formaba parte de una celebración se convierte en coreografía. La música interpretada en común pasa a integrarse en una puesta en escena.

Los artistas deben tomar decisiones: ¿qué conviene conservar lo más fielmente posible? ¿Dónde hay espacio para formas nuevas? ¿Cómo mantener el carácter propio de varias tradiciones cuando coinciden en una misma función?

El Duna Art Ensemble ya se ha enfrentado a esas preguntas en producciones anteriores. «Romany Face» tampoco pretende limitarse a mostrar danzas antiguas: quiere poner en diálogo música, movimiento, poesía y artes visuales.

Ahí reside el verdadero desafío artístico. No se trata de representar una cultura supuestamente uniforme, sino un patrimonio rico en matices que sigue vivo.

Una velada que despierta la curiosidad

Tanto el estreno del jueves como la segunda función del viernes tienen todas las entradas vendidas. Durante noventa minutos, el Teatro del Festival se convertirá en un punto de encuentro de tradiciones artísticas de toda la cuenca de los Cárpatos.

Puede que algunos espectadores descubran bailes que nunca habían visto. Otros reconocerán melodías o movimientos que les resultan familiares.

La compañía invita al público a observar y escuchar con atención. Detrás de un nombre compartido pueden esconderse muchas historias diferentes.

Y a veces conocer una cultura empieza de la manera más sencilla: alguien comienza a bailar.