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Descubrir la cultura europea · 17 de agosto de 2026

Muchos países, una orquesta: jóvenes músicos de los Balcanes Occidentales tocan juntos en Ohrid

Proceden de distintos países, hablan lenguas diferentes y comenzaron su formación musical en lugares distintos. El 17 de agosto se sentarán juntos en un escenario junto al lago Ohrid.

Escena dibujada de una joven orquesta junto al lago Ohrid. Instrumentistas de cuerda, viento y percusión tocan bajo la dirección de un director; al fondo aparecen el lago, las montañas y el paisaje histórico de Ohrid.
Juntos junto al lago Ohrid: jóvenes músicos tocan en una orquesta ante el paisaje de Ohrid. La ilustración pone en primer plano el acto de hacer música juntos. Fuente de la imagen: ISKRA SMOKA con el uso de inteligencia artificial

Una orquesta no empieza con la primera nota del concierto. Empieza mucho antes: al afinar los instrumentos, durante los ensayos, con las miradas hacia el director y, sobre todo, escuchando a las personas que están al lado.

Primero escuchar, después tocar

En la Western Balkans Youth Orchestra este principio cotidiano adquiere un significado especial. La orquesta reúne a jóvenes músicos de los Balcanes Occidentales y este año abre también el proyecto a participantes de otros países europeos. El 17 de agosto a las 21:00 el conjunto actuará en Dolni Saraj dentro del Ohrid Summer Festival.

Viejo repertorio, nuevas voces

El proyecto de verano lleva por título «Be Embraced & Music of Today». La segunda parte del nombre es especialmente importante. El programa no incluye únicamente obras de compositores europeos consolidados como Paul Dukas, George Enescu, Ottorino Respighi y Richard Wagner. La orquesta interpreta también nuevas composiciones y música de jóvenes compositores de los Balcanes Occidentales.

Así, la región no está presente únicamente a través de música que forma parte desde hace tiempo del repertorio clásico. Jóvenes de los Balcanes Occidentales aportan sus propias ideas musicales al mismo concierto.

Antes de comenzar la gira, la orquesta trabaja durante varias semanas en este programa. Ensayos, clases e intercambio musical forman parte del proyecto tanto como las actuaciones posteriores. Ohrid es una de las paradas de una gira que conecta varios países de la región.

Estar juntos no significa ser iguales

En una orquesta, estar juntos no significa que todos hagan lo mismo. Un oboe sigue siendo un oboe y un contrabajo no suena como un violín. A veces una sección lleva la melodía, otras veces acompaña y otras guarda silencio. Precisamente esas diferencias hacen posible el sonido común.

Quizá ahí reside también el atractivo especial de este proyecto. Los músicos proceden de distintos países y llegan con lenguas, trayectorias formativas y experiencias musicales diferentes. Que esta colaboración tenga también una dimensión histórica en la región forma parte del trasfondo de la orquesta. Pero el centro no es el pasado, sino lo que está naciendo hoy: jóvenes músicos que ensayan, viajan y actúan juntos.

Cuando muchas voces se convierten en un sonido

El 17 de agosto, en Ohrid, se tratará ante todo de música.

Nadie entre el público tiene que buscar un mensaje político en cada compás. Dukas, Enescu, Respighi, Wagner y las nuevas obras de jóvenes compositores pueden ser simplemente emocionantes, sorprendentes, poderosas o silenciosas.

Y, sin embargo, la propia composición de la orquesta ya cuenta algo. En el escenario se sientan jóvenes de países que a menudo se consideran por separado. Durante un concierto no aparecen como grupos nacionales, sino como cuerdas, maderas, metales y percusión. Hay entradas, pausas y acordes compartidos.

A nuestros ojos, ahí reside precisamente el hermoso mensaje de este proyecto: hacer música juntos no significa borrar las diferencias. Significa darles un lugar dentro de una misma obra y escuchar con suficiente atención para que de ellas nazca música compartida.