Cuando el cielo de Rømø se llena de cometas
El primer fin de semana de septiembre, la inmensa playa de Rømø se convierte en un gran escenario para cometas llegadas de muchos países. El Festival Internacional de Cometas no es solo para mirar: el próximo año cualquiera puede llevar su propia cometa y participar.
En la playa de Rømø a veces hay que mirar hacia arriba para comprender lo enorme que es realmente este lugar. Sobre la arena vuelan cometas clásicas, figuras gigantes y construcciones que parecen obras de arte voladoras. Debajo, unas personas sujetan los hilos, observan el viento, ayudan a despegar o simplemente intentan mantener su propia cometa en el aire.
El primer fin de semana de septiembre se reúnen aquí aficionados de distintos países para el Festival Internacional de Cometas. La extraordinaria anchura de la playa de Rømø ofrece algo cada vez más difícil de encontrar: muchísimo espacio, muchísimo cielo y, normalmente, bastante viento.
Un festival sin puerta de entrada
Lo especial empieza por algo muy sencillo: no hay que atravesar ninguna entrada. El festival se celebra en la playa. Los visitantes pueden caminar entre las cometas, observar cómo las preparan los expertos y contemplar de cerca sus formas tan diferentes.
Hay desde cometas sencillas, conocidas por casi todo el mundo, hasta enormes figuras que flotan sobre la playa. Algunas se controlan con gran precisión; otras aprovechan el viento sobre todo para ocupar el cielo de forma espectacular. Y quien tenga una cometa tampoco tiene por qué quedarse como simple espectador.
¿Por qué Rømø?
Rømø se encuentra frente a la costa danesa del mar del Norte y forma parte de las islas del mar de Wadden. La isla es famosa sobre todo por su playa excepcionalmente ancha. En algunos lugares, la distancia entre las dunas y el agua parece casi absurda.
Para quienes vuelan cometas, esa es precisamente la ventaja. Con pocos obstáculos, el viento puede recorrer la playa de forma más uniforme y hay espacio suficiente para grandes cometas y líneas largas. Así, durante unos días, un paisaje que al principio parece casi vacío se convierte en un enorme terreno de juego compartido.
De muchos países a una sola playa
El festival no atrae únicamente a gente de Dinamarca. A Rømø llegan aficionados internacionales con sus propias formas, figuras e ideas, y por eso el cielo cambia constantemente.
No hace falta ser especialista para entender lo que ocurre. Una cometa sube o baja, una figura se llena de viento, alguien retrocede unos pasos y otra persona ayuda en el despegue. Muchas cosas se entienden simplemente mirando.
Quizá por eso un festival de cometas reúne a la gente con tanta facilidad. El idioma ayuda, pero en el momento decisivo no siempre es necesario.
¿Una fecha para las próximas vacaciones?
Quien se pierda el festival de 2026 puede guardar la idea para más adelante. Rømø no es un lugar que se visite solo por un escenario. La propia isla forma parte de la experiencia: mar del Norte, dunas, mar de Wadden y esa playa enorme. Por eso el festival puede combinarse perfectamente con unos días de vacaciones.
Y, a diferencia de muchos grandes festivales, ni siquiera hace falta un equipo complicado. Una cometa cabe en muchísimos maleteros.
Quizá el próximo año: apuntar Rømø en la lista de vacaciones, meter una cometa en el coche y, al llegar a la playa, comprobar primero de dónde sopla el viento.