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Descubrir la cultura europea · 24 de agosto de 2026

¿A qué suena la independencia? Leópolis une memoria y nuevo folk ucraniano

El 24 de agosto Ucrania celebra 35 años de independencia. En Leópolis, dos proyectos musicales muy distintos muestran lo que puede significar la autodeterminación cultural: uno mira hacia una historia reprimida y el otro hace que viejas canciones sigan viviendo con un sonido nuevo.

Cantantes y músicos ucranianos combinan cantos tradicionales con bandura, flauta, teclado y música electrónica durante un concierto de verano.
La tradición se encuentra con el presente: la ilustración recoge la idea de una velada en Leópolis en la que la tradición vocal ucraniana y los sonidos electrónicos modernos continúan juntos. Fuente de la imagen: ISKRA SMOKA, creado en colaboración con IA.

La independencia puede contarse con fechas.

El 24 de agosto de 1991, el Parlamento ucraniano declaró la independencia de Ucrania. Treinta y cinco años después, Leópolis conmemora esta fecha con conciertos, exposiciones, mercados y actividades por toda la ciudad.

Pero quizá la independencia también pueda escucharse.

Ayer, 23 de agosto, una actividad en el Museo Memorial de los Regímenes Totalitarios «Territorio del Terror» partió precisamente de esta idea. Su título es: «Así suena la independencia».

El proyecto nació junto con la Filarmónica Nacional de Leópolis. La orquesta de cámara Virtuosi Lviv interpretó música ucraniana en un lugar cuyas exposiciones hablan de persecución, ocupación y dominio totalitario. El programa oficial presenta la música ucraniana como parte de la cultura europea, sometida repetidamente durante el siglo XX a la presión de distintos regímenes totalitarios. Con la independencia del Estado regresó también el derecho a decidir sobre la propia memoria cultural.

La música atraviesa espacios

El concierto no se limitó a un escenario.

Los visitantes pasaron por distintos espacios del museo: un apartamento de Leópolis anterior a la Segunda Guerra Mundial, una vivienda de la época soviética, la exposición sobre Olenivka y, finalmente, una zona exterior con monumentos soviéticos.

La misma pregunta adquiría así un fondo diferente en cada lugar: ¿qué ocurre con la música y la memoria cultural cuando los sistemas políticos pretenden decidir qué puede verse y escucharse públicamente?

El pasado no queda encerrado detrás de la puerta de un museo.

Porque esta tarde la misma pregunta vuelve a plantearse en un lugar completamente diferente.

Viejas canciones con un sonido nuevo

En el parque Shevchenkivskyi Hai, el museo al aire libre de Leópolis, actúa el grupo etno Eteria. El conjunto trabaja con la tradición vocal ucraniana y recopila y documenta canciones y melodías populares poco conocidas.

Podría esperarse que una velada así intentara conservar un sonido histórico con la mayor fidelidad posible.

Hoy Eteria hace algo distinto.

Junto a canciones en el estilo habitual del grupo, se anuncian por primera vez piezas en arreglos experimentales de música electrónica de baile. El programa oficial presenta la velada como un encuentro entre la tradición antigua y la música moderna. A las 19:00 comienza un set en directo de NevertheLes, el proyecto electrónico de Les Jakymchuk. A las 20:00 actúa Eteria.

Así, conservar se convierte en algo más interesante.

Una canción popular no permanece viva porque nadie tenga permitido cambiarla. También puede seguir viviendo porque una nueva generación decide crear algo propio con ella.

La tradición no es una imagen inmóvil

Eteria publica también grabaciones de canciones tradicionales fuera de este concierto. El grupo entiende su trabajo como una forma de recopilar, grabar y transmitir canciones y melodías ucranianas poco frecuentes.

De este modo se tocan las dos actividades de Leópolis de este fin de semana, aunque sean muy diferentes.

Ayer la música atravesó espacios donde se hacen visibles la historia y la represión.

Hoy las melodías antiguas pasan a arreglos electrónicos.

Una pregunta qué tuvo que conservarse.

La otra muestra qué puede nacer de ello.

La actividad en Shevchenkivskyi Hai recuerda además las circunstancias en las que se celebra el Día de la Independencia de 2026. Durante la velada se recogen donaciones para medicina táctica junto con UA FirstAid.

Quizá la independencia cultural no consista en mantener el pasado lo más inalterado posible.

También significa poder decidir qué historias recordar, qué canciones cantar y cómo deberán sonar mañana.

Hoy, 24 de agosto, Leópolis ofrece dos respuestas: la memoria necesita una voz. La tradición puede cambiar.